En muchas oportunidades, veo que los temas de crianza se separan en bandos opuestos, y el porteo parecería formar parte de uno de esos temas.

¿Por qué se cree que no es posible dormir a un bebé en una cuna en algunos momentos y también utilizar el porteo en otras situaciones? ¿Por qué solamente uno u otro, como si fueran enemigos?

Me encantaría que dejemos de encasillar a la/os madres/padres en categorías de crianza y empezar a verlos como sujetos que ejercen la ma/paternidad de la manera que prefieren. 

Por ejemplo, portear a un bebé muchas veces es sinónimo de una categoría específica de crianza y no hay razón para que sea así. Creo que muchas familias pueden beneficiarse del porteo, incluso aquellas que tienen “miedo” de generar un hábito en cuanto al sueño del bebé. Nadie dice que hay que portear al bebé las 24 horas del día, cada uno/a puede encontrar su propio balance.

Más beneficios del porteo

El contacto piel con piel que genera el porteo tiene varios beneficios comprobados por estudios científicos, entre ellos el aumento de los niveles de oxitocina del bebé, una hormona que genera un efecto sedante. Incluso, en bebés prematuros aparentemente el contacto piel a piel ayuda a calmarlos, disminuye las apneas y el ritmo de la respiración irregular. 

Se ha demostrado también que, en los primeros 3 meses de vida, los bebés que pasan durante el día más tiempo en contacto piel a piel con sus madres/padres, tienden a llorar por menos tiempo.

Algunos consejos sobre porteo y cuna

Para aquellas mamás que sí quieren que sus bebés hagan algunas de sus siestas en una cuna, pero también quieren hacer porteo, les recomiendo “practicar” con la primera siesta de la mañana en la cuna, ya que es la más fácil del día, y usar el porteo para las siestas de la tarde, que son las más difíciles.

El porteo puede ser de gran ayuda para los momentos de llanto inconsolable típicos del atardecer en bebés menores de 4 meses. El porteo es ideal para viajes: en el aeropuerto, para hacer paseos y turismo. También es una buena opción para tener los brazos libres y así atender a otros/as hijos/as (especialmente útil cuando debemos salir todos juntos y el bebé tiene sueño).

Recuerdo con mi primera hija esos episodios de llanto en “la hora de la brujas” y para ambas salir a dar una vuelta, respirar aire fresco, ella durmiendo en la mochilita en mi pecho y yo recuperándome mentalmente de la situación. 

Con mi segundo hijo afortunadamente no tuve nunca episodios de llanto inconsolable, pero usé la mochilita para la última siesta del día, o para cuando necesitaba salir y poder disponer de mis manos libres para atender a mi hija mayor.

No te olvides que es importante utilizar un portabebés ergonómico y asesorarte para hacerlo de forma segura siempre (con videos fiables o, mucho mejor, con una asesora de porteo). 

Si usás una mochilita asegúrate de que sea ergonómica y también de leer el instructivo para hacerlo correctamente.

Si te gustó esta entrada, podés leer más consejos e información útil para vos y tu bebé en mi blog.

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