Qué no debemos hacer cuando nuestro hijo/a tiene una pataleta

27 Sep, 2023

Hoy escribe Laura Francomano, Consultora de sueño infantil del equipo de Lu Pistiner, Lic. en Psicología, con Formación en Neurodesarrollo. 

Uno de los desafíos más grandes que se nos presenta a los padres, es sin dudas ese momento en el cual nos sentimos “incapaces” de ayudar a que nuestro hijo pueda regresar a un estado de calma, cuando por algún motivo (que a veces desconocemos y/o no comprendemos) se siente frustrado y no logra regularse.

Hoy queremos dejarte sugerencias para acompañar esas situaciones.

En primer lugar es muy importante mencionar que cuando un niño hace una “pataleta”, está experimentando un momento de explosión emocional que no puede controlar, probablemente por algo que lo ha frustrado mucho. Recordemos que las conductas son motivadas, por algo externo, interno y por supuesto nuestro propio pensamiento, recordemos también que interpretamos el mundo en base a nuestras posibilidades y entendimiento, y que la organización del pensamiento de los niños no siempre cuenta con la flexibilidad, reversibilidad, y demás funciones que nos acompañan en la vida adulta ( en el mejor de los casos). A su vez, nuestra regulación emocional, y el poder “gestionar “adecuadamente nuestras emociones también es algo que debemos aprender con el correr de los años, ¡no es innato!

Entonces:

Queremos ayudarte a derribar ciertos mitos o pensamientos automáticos que nos invaden en momentos donde se nos pone en juego nuestra propia regulación emocional. Por mencionar algunos:

  • “es un malcriado”
  • “nunca se puede hacer nada tranquilos”
  • “siento que estoy con un niño/a de cristal, todo lo estalla”
  • “es mi culpa soy mala madre/padre”
  • “me tomó el tiempo”

La lista podría seguir, es probable que alguna de estas frases te resuene y esperamos poder derribarlas junto a vos.

Cambiemos un poco la perspectiva.

Si estas en tu casa y tenés que salir, tenés una cita muy importante, no podés llegar tarde y no encontrás la llave de tu casa, o tu billetera, o algún imprescindible sin el cual no puedes irte. La mayoría de las personas empezarían a sentirse frustrados, enojados, ansiosos, tu organismo estaría fisiológicamente preparándose para afrontar una situación de estrés, tu psiquis estaría abocada a tratar de evocar y recordar dónde dejaste ese objeto tan importante que está demorándote, a medida que el tiempo pasa esta escena se acrecienta y en el mejor de los casos empiezas a buscar solución , tratar de suplir esa falta y cumplir con el compromiso. Sin dudas en algún momento de ese lapso de tiempo hiciste una ‘pataleta”, que tu hijo no hubiera hecho, por el simple hecho que para él eso no es importante ni grave, sin embargo, si él pidió la fruta sin pelar y la pelaste, es el drama del momento y se desregula.

Con ese ejemplo de la vida cotidiana queremos dejar en claro que las pataletas o explosiones emocionales, con o sin intención de querer tergiversar el curso de las cosas, con o sin desafío, no son conductas que el niño hace a propósito para amargarte el día, no es algo personal contigo, y no sos mal madre/padre, ni culpable.

Como cuidadores sí somos responsables de acompañarlos y enseñarles un modo más funcional de atravesar las frustraciones, brindarles herramientas para que logren volver a la calma, y por supuesto si algo sentimos que no estamos “haciendo bien”, o tenemos dudas, lo mejor que podemos hacer es pedir ayuda a un profesional idóneo en el área que pueda asesorarnos. Nadie nace sabiendo, y la crianza es un sinfín de interrogantes y autocuestionamientos permanentes.

Algunos tips sobre lo que preferentemente NO debes hacer en esos momentos:

Desregularte: El adulto es modelo de calma, es en quien el niño puede refugiarse y sentirse seguro, siempre decimos“el estado emocional del adulto no debe depender del estado emocional del niño”, eso es una gran carga para el pequeño y a su vez, no le ayuda en ciertas ocasiones a “recobrar la calma”.

Conéctate con su punto de vista: Trata de recordar el ejemplo que te comentamos líneas arriba de las llaves/billetera, repite en tu mente que para él esto que le está sucediendo (aunque no tengas muy en claro qué es) es importante.

Sé disponible: Si en medio de su frustración tu hijo tiene alguna conducta de apego, (pide upa, brazos, caricias) bríndalas de inmediato, está tratando de regularse con tu contacto, sé refugio (consolar no es conceder)

Sé coherente: Si tu hijo inicia una explosión con mucho desborde emocional por una vuelta en la calesita que no obtuvo, mantente firme en esa pauta, y no le enseñemos que si desea algo ese es el camino adecuado para conseguirlo. Y OJO no lo digo con la banal idea que el niño luego “manipula” o “te toma el tiempo”, sino que es una estrategia que le estoy confirmando que funciona y que la va a aprehender rápidamente porque la estoy reforzando al conceder.

NOTA: no somos máquinas, y no se “rompe “todo porque alguna vez cediste, también es sano mostrarnos flexibles, pero idealmente la tendencia debería ser la coherencia en mi discurso y mis actos.

  • No importa el resto. No te dejes llevar por la mirada ajena, ni la “opinología“ externa.
  • No tengas miedo. Pasará.
  • El momento lo es todo. Trata de no invadirlo queriendo “bajar línea” en el momento en el cuál está muy frustrado, de hecho tampoco después, idealmente espera que pase la tormenta, y una vez que volvió la calma, podes validarlo y explicarle que sucedió. Siempre con lenguaje claro y acorde.
  • Soltá. No sigamos nosotros recordándole durante el resto del día “lo feo que te portaste”(frase que también quiero erradicar), ya está, ya paso, ningún niño disfruta de la pataleta, si la sobrellevó, y pudo volver a la calma, buenísimo, pensá que vos tampoco querrías que tu cita te llame nuevamente a la tarde para recordarte tu impuntualidad de la mañana (teniendo en cuenta el ejemplo de más arriba).

Esperamos que estas reflexiones puedan ayudarte en momentos difíciles, no estás solo/a.

¡Gracias por leernos!

 

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